Odio tus mensajes de texto
no se comparan a cuando empiezas a hablar.
Siempre cargada de emoción,
trasmitiendo siempre tu pasión.
Odio tus mensajes de texto,
me parecen fríos como el invierno,
no trasmiten tu alegría.
A lo mucho, me dicen que sigues viva.
Diferentes son las llamadas,
con ellas sí puedo evocar tu mirada.
Me contagias tu energía,
convierten la noche en día.
Ya ni qué decir de tu presencia,
me hace olvidar cada momento que viví en tu ausencia.
También en mis manos me hace pensar:
¿para qué las metí al fuego si no me quería quemar?
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